Noticia de hoy 25 de mayo del periódico “La Rioja”

http://www.larioja.com/la-rioja/201705/25/rioja-pide-declaracion-sequia-20170525002621-v.html

La Rioja pide la declaración de sequía por la «crítica» situación de los ríos

Los principales cauces de la región registran mínimos históricos que, en el caso del Ebro, supone un caudal de 64 metros cúbicos menos que la media histórica de mayo

Nadie evita las palabras gruesas para hablar de la situación de los ríos de La Rioja. Por ejemplo, Íñigo Nagore, consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de La Rioja, comienza hablando de una situación «preocupante», para elevar el nivel de gravedad a «bastante preocupante» y maximizarlo hasta el estado «crítico». Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) también hablan sin ambages de sequía y, remitiendo a sus análisis periódicos, sitúan a La Rioja en una situación de emergencia. Las estadísticas, de las que nacen esos análisis, confirman que el agua comienza a escasear. Si a eso sumamos que las previsiones auguran un verano más cálido y más seco que lo habitual, el escenario se enturbia aún más.

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Con esa realidad sobre la mesa, ante las previsibles «tensiones» para compatibilizar los diferentes usos del agua y con la única solución (que llueva) aún lejos de la mano del hombre, La Rioja ha dado el primer paso: «Se está pidiendo a la CHE que solicite al Ministerio la declaración de sequía como ya se ha hecho en el Duero». Ayer, desde la Confederación informaban de que formalmente no se ha registrado la petición, si bien no descartaban esa posibilidad.

¿Qué implica una declaración de sequía? En el caso del Duero, el decreto (aún en fase de borrador) prevé, además de la posible ejecución de obras de captación, transporte o adecuación de infraestructuras, otras medidas como la reducción de suministros, el cambio de prioridades en la asignación del agua, la modificación de los niveles de reserva, las concesiones o la reducción de los caudales ecológicos mínimos en masas de agua de la Red Natura 2000.

«Estamos realmente preocupados», insiste Nagore. «Los ríos están por debajo de los mínimos histórico», dice el consejero antes de recordar que «las reservas de los embalses también están en esa situación, muy por debajo de la media histórica». Ese nivel de agua embalsada, por ejemplo, eliminará el aporte habitual al Ebro de 20 hectómetros cúbicos a través del Iregua y reducirá los desembalses previstos entre «el 50 o el 60% de lo habitual». El primer afectado, el cultivo de regadío que ya sabe que no habrá agua para todos. Agricultura tendrá en cuenta la sequía a la hora de exigir a los agricultores los compromisos asumidos y vinculados, por ejemplo, a diferentes ayudas. Así, la única noticia positiva en ese escenario gris es que el abastecimiento a la población está garantizado, si bien Nagore cree que es necesario «concienciar a todo el mundo de que estamos en una situación crítica».

Desde la CHE recordaban que los índices de sequía que manejan sitúan a La Rioja en emergencia por lo que «se está haciendo una explotación de embalses lo más ajustada posible». Eso implica restricciones en los usos no prioritarios y en los aportes para mantener el eje del Ebro, entre otras medidas, con el fin de mantener los caudales mínimos y asegurar el abastecimiento de los usos prioritarios. «Es el peor mes de mayo para todo el Ebro», asumen en la Confederación.

El problema se ubica en la cuenca derecha del Ebro y, sobre todo, entre Cantabria (el embalse del Ebro está al 48% frente al 67,6 de hace un año) y Aragón. En La Rioja los tres embalses cuentan con unas reservas por debajo de la media habitual en estas fechas y, de manera paralela, los cauces de los afluentes del Ebro están prácticamente secos con los caudales más bajos de las últimas dos décadas.

El cauce del Alhama en Cervera, un vergel sin agua /

rio1-k7n--660x400@La Rioja

El Ebro, a su paso por Alfaro. /

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El Cidacos, casi siempre esquivo en Calahorra, es ahora un pedregal.

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Mínimos históricos

El Ebro, a su paso por Mendavia -la estación de la CHE de Logroño no ofrece serie histórica- registraba ayer un caudal de 21,10 metros cúbicos por segundo. Todo, después de un mes de mayo con un caudal medio de 19,30 metros cúbicos, muy por debajo del hasta ahora mínimo histórico, el registrado en el 2014 con 34,14 metros cúbicos. Hace un año la realidad era antagónica: 98 metros cúbicos de caudal medio.

Esa realidad es extensible al resto de ríos de la región. El Tirón, en Haro, mueve este mes una media de 2,23 metros cúbicos cuando el promedio de los últimos doce años es de 10,50 metros cúbicos. El Najerilla, ya cerca de su muerte en el Ebro, arrastra 0,38 metros cúbicos frente a los 11,46 habituales mientras que el Iregua, en el punto de control de Islallana, marcaba ayer un caudal de 1,7 metros cúbicos, por debajo de la media de este mes (2,52) y del histórico de los últimos veinte años (7,32).

El escenario en el Leza, el Cidacos y el Alhama es similar. En el primero, el caudal medio de este mes es de 0,26 metros cúbicos. Hasta la fecha, el peor mayo fue el de 1997 (0,64). En el Cidacos, su caudal ayer en Arnedillo no era suficiente siquiera para activar los sensores de la CHE y acumula una media mensual de 0,03 metros cúbicos (30 litros) por segundo; mientras que el Alhama, en Cervera, lo alcanzaba por los pelos para no marcar el 0 (era de 0,028).

Con esos caudales deficitarios, Medio Ambiente cerró ayer el coto de pesca de Peroblasco, decisión que, explicó Nagore, se podría extender a otras zonas de continuar la sequía. La medida es compartida por no pocos pescadores. Un habitual del Iregua consideraba que la mejor opción era «cerrar todos los ríos trucheros». La situación, explica, roza lo dramático: «Hay zonas en las que puedes coger truchas con la mano. El Iregua no llega a su caudal ecológico y todo después de que la CHE, en ocasiones, suelte agua a mansalva. En mi vida había visto el río tan bajo», aseguraba.

 

Fuente: http://www.larioja.com/

Hasta pronto…

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