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El domingo quede con Dani para pescar, ya llevábamos varios días sin quedar juntos y se echa de menos al compi de faenas.




Al llegar ya vimos el panorama, poco o nada de golpe, así que nos quedaba la esperanza de la primera hora, entre dos luces para sorprender algún sargo.



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Y así es, nada más tocar el corcho el agua Dani clavo uno y para arriba, pero estaba claro que no iba a ser nuestro día.

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Ya a las dos horas de pescar la cosa iba a menos y encima bajaba la marea...

a almorzar que era lo mejor de la mañana.


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Decidimos cambiar de puesta y como no tuvimos que hacer un poco la cabra, estaba muy resbaladizo e íbamos con mucho cuidado.

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Encontramos una puesta que nos gusto mucho, había golpe y una pared que tiene que ser muy buena con otras condiciones.

Dani saco este bonito karraspio y nada más, ni una picada.

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Aquí se ve la puesta, estaba bonita pero no había actividad, y eso que no será por lances....

Recogimos el campamento y para casa, esperamos mejores días.

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Este domingo tocaba a pescar, estando en Bilbao apetece escaparse por la mañana a la costa en busca de nuestros amigos los sargos.

Me levante a las 5:15 y las 6:30 ya estaba con la caña preparada, macizada la zona y con el gamba puesta en el anzuelo.

Decir que el mar estaba bastante pasado, los trenes de olas se sucedían continuamente y no se podía pescar a gusto.




Pero bueno ya estábamos abajo, que lo suyo cuesta, con mucha ilusión así que a pescar. La verdad que las picadas eran débiles aun así los primeros sargos empezaron a salir.

Pensaba que en el amanecer podía tocar algún pez de mayor tamaño, pero fueron incluso más pequeños que en otras ocasiones.



Como se aprecia en la foto y a medida que subía la marea, más fuerte pegaban las olas, la actividad de los peces era continuada lo cual me animaba a seguir a pesar de las condiciones del mar.


Se sucedían las picadas e iba sacando pescado, también clave cuatro salpas tremendas que me dejaron el brazo bastante tocado y no es clavarlos si no que hay que levantarlas porque por más intentos que hacía de que se soltaran no había manera.
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Seguro que si es un sargo en condiciones se me suelta.




La jornada me resulto extraña, no había sensación de que se hiciera una gran pesca, y es que en definitiva no se disfruta mucho estando el mar así.
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Pero bueno se pasa la mañana, se almuerza, yo como siempre rápido que pienso que se van los peces, y unos pescados para casa, siete sargos, un carraspio y un durdo.
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Solté cuatro salpas o salemas y varios sargos pequeños.
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Otro día más y mejor.

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El viernes tocaba una de sargos, estaba en Bilbao pasando el puente con mi chica, tenía macizo, gambas, langostinos y navajas que siempre ha sido un cebo que me ha gustado mucho. Macice la zona de pesca, monte la caña, pele unos langostinos para tener preparados y a darles duro que tenía muchas ganas de sentir el corcho en el agua y una picada.






La mar estaba muy buena, comenzaba a subir la marea a las 6:00 y yo estaba abajo entre dos luces, con cuidado porque estaba lloviendo y muy resbaladizo.


La verdad que fue increíble, porque nada mas caer el corcho se hundió y casi no estaba ni preparado, clavarlo y para arriba, que bien empezaba.





Estaban con muchas ganas, no paraba de recibir picadas y de sacar pescado, era tocar el agua y ya tenía uno enganchado, una picada o se me soltaban.


Que pasada era un no parar……






Como se ve el pescado era de buen tamaño, se disfrutaba cuando los clavabas, también saque tres salpas de buen tamaño que hicieron trabajar la caña de lo lindo ya que no estaba mi amigo Dani para bajar a por ellas, así que para arriba ayudado por las olas que venían. Les quitaba el anzuelo y al agua.





Saque un pinto muy majo, que me cene esa misma noche ya que me gusta mucho.





Este bicho me hizo disfrutar mucho, saque dos de muy buen tamaño pero al subirlo, lo meto a la bolsa y pofff lo veo caer ladera abajo, se había salido y caído, bueno no pasa nada para otro día espero que este hay para repetir el lance.






El resultado: unos veinte sargos, de los cuales me lleve once, tres salpas que fueron devueltas también, un pinto y muchísimas picadas.


Estuve pescado unas cuatro horas y todas ellas muy intensas, un día muy bonito y de los que hace afición.








Ya en casa, unas últimas fotos y lo que peor llevo, que es limpiar el pescado, me tengo que acostumbrar a limpiarlo en el mar, porque dejo todo pringado y luego aparecen escamas por todos lados.






Por último una buena mezcla, un buen sargo cocinado por mí y para mi chica y un buen vino de rioja, estaba muy rico.





Decir y es una opinión mía, que es importante pescar lo que vamos a consumir en unos días, con familia o amigos, que podemos regalar un día pero bueno como dice un amigo, el que quiera peces….., creo que no sirve de nada pescar peces por pescar, no pasa nada por devolverlos.
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