He estado unos días en Ibiza de vacaciones, días para desconectar, estar relajados, disfrutar con la familia y también dedicarle unos momentos a la pesca.

Para ello, Juan y yo, habíamos llevado las cañas para el corcheo, sin saber muy bien lo que nos íbamos a encontrar. Tan solo conocía lo que había visto en blogs de pesca de la isla.

Desde la zona donde estábamos,  se veía la costa, y unos cuantas zonas de rocas, que a priori, estaban pescables, aún viendo que el golpe era escaso, y más en esta temporada del año, en la que nos encontramos.

Optamos por bajar la primera vez al atardecer, sin tener en cuenta la marea, y es que, este factor, no es muy determinante. Compramos macizo de la zona y unos langostinos….. preparamos las cañas, y corchos al agua.

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La tarde pasaba y las picadas brillaban por su ausencia. Esa misma mañana, había estado buceando por esa zona, y había visto algún sargo, salemas, obladas y mucho mucho pez pequeño, que nos estaba comiendo los langostinos, sin darnos cuenta.

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Al anochecer, terminamos la jornada, con 3 obladas pescadas por Juan, pocas picadas y pensando en cambiar el chip, para intentar otra pesca con mejores resultados.

Un día viniendo de la playa, vi un tienda de pesca, Ardafishing, en Jesús. Tras ojear la tienda y hablar con Ilko, que así se llamaba el dueño, compre un caña de spinning y unos cuantos peces Payo de 17cm para intentar engañar algún bicho en la costa.

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La primera zona que toqué, fue Cala Carbó. Aguas con mucha profundidad, donde Ilko me había comentado, que podía encontrarme con alguna Sirvia o pez limón.

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Tras unos lances, note un fuerte picada. En ese momento, se me activaron todos los sentidos, solté el freno porque su fuerza era grande, llevaba el trenzado y un bajo con un 0,35mm. Cuando el pez se fue hacia abajo, y se enrocó, deje el hilo suelto, y salió. Ya cerca, y viendo la silueta, se rompió el hilo. Seguramente el hilo, quedo tocado en el enroque, y también el tamaño considerable del pez, me hizo perderlo.

El lance descrito, me motivo aún más, para seguir intentándolo,  todos los días un ratito, tanto al amanecer, como al anochecer.

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Pasaban los días, y en todos ellos, tocaba algún pez. Tuve el ataque de otra sirvia, y varias picadas de barracudas. La sensación de pescar algún pez era latente.

La ultima tarde, apuramos un poquillo, y bajamos, Juan a pescar con corcho, y yo, a lance. Previamente, tuve una picada que se soltó, y una posterior, que si pude clavar, y sacar a la orilla. Una barracuda pequeña, comparada con lo que me habían contado que había, pero me di por satisfecho, ya que no había manera de tocar algo con las manos.

Un pez la barracuda, que aunque no me ofreció mucha lucha, no dudo en atacar el artificial, y así dar cuanta de su agresividad.

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Hasta aquí, mis días de vacaciones en Ibiza, descubriendo nuevas zonas de pesca, y con ganas de volver sabiendo ya, donde moverme.

Hasta pronto…

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