El pasado domingo planificamos una salida de pesca desde el amanecer con la intención de tentar a los sargos. Las condiciones eran idóneas, el día gris plomizo, la mar en inmejorables condiciones, con golpes que batían y dejaban trabajar al corcho, solo faltaba que apareciera el pescado.
Y el pescado apareció sin parar la verdad, lance tras lance una picada y sacábamos un sargo pequeño o perdíamos la gamba. La actividad altísima, pero el pescado que salía decente fue con cuanta gotas.
Estos sargos palmeros que a pesar de su tamaño luchaban con una fuerza increíble en los primeros instantes, y que seguidamente eran devueltos al medio uno tras otro.
Toda la mañana transcurrió con la misma actividad, la verdad que muy entretenidos y a pesar de probar zonas con más calado que otras el resultado era parecido, sacamos durdos de gran belleza como este.
Sobre las doce dimos por terminada la pesca, con unas muchas capturas y solo unos pocos de tamaño medio que nos llevamos para poder degustarlos. Una pena no poder encontrar los sargos de hace un mes que rondaban estas puestas, posiblemente las grandes piezas hayan vuelto a aguas mucho mas profundas, no obstante lo seguiremos intentado.
Lo bueno de la pesca es que siempre tenemos la revancha en la siguiente salida.
Hasta pronto…
